

“Mi descubrimiento del poderoso no-muerto Nocturnia, surgió en una mis visitas a la biblioteca de Darkligion. Los clérigos adoradores del caos con su estricto voto de silencio no son muy amigos de recibir hechiceros como yo en su catedral, pero mi condición de nigromante nos une en el interés por la muerte. Su colosal edificio alberga la, quizás, más grande y antigua biblioteca del mundo. Sólo tienen acceso los propios clérigos y los pocos visitantes que consiguen persuadirles para poder acceder a tal cúmulo de sabiduría y experiencia.
Era mi segundo intento. En mi anterior viaje a esta catedral, casi perezco por alzar la voz en presencia de un abad. Yo era muy joven, y me dejaba llevar por mi orgullo y prepotencia. Cuando un hechicero aprende sus primeros conjuros ya cree ser superior al resto de los seres vivos. Las consecuencias fueron terribles, y no me atrevo a describir las torturas que sufrí en las frías y ténebres mazmorras de Darkligion, pero sentía cómo mil agujas recorrían todo mi cuerpo atravesando carne, hueso y alma. En una ocasión quise gritar, tan sólo conseguí vomitar sangre con la que por cierto, casi me ahogo cuando mis torturadores me obligaron a tragarla de nuevo.
Con más experiencia, madurez y la serenidad de saber cómo debía comportarme me hallaba frente a los portones de la oscura catedral. El primer error que suelen cometer muchos es golpear la puerta. Los charcos de sangre seca atestiguaban el hecho de que aquellos que osaban a generar el más mínimo ruido a las puertas del santo edificio, eran ensartados brutalmente por mágicas lanzas que brotaban del suelo. Así que, me limité a arrodillarme y e inclinar mi cabeza como gesto de sumisión como hice en mi primera visita. Igual que entonces, funcionó, y a los pocos instantes se abrió el portón sin ningún crujido de madera ni cadena girando en torno a un mecanismo. Sólo el silencio.
Me adentré en la catedral y en su oscuro patio me esperaban como almas en pena tres siluetas. Se les conocía como la triada del Purgatorio. Eran como jueces a los que los visitantes tenían que exponer el motivo de su visita. Sólo si los tres estaban de acuerdo, accedían a conceder la petición, pero a cambio te pedirían un favor. Si uno de ellos denegaba la petición, debías hacerles el favor igualmente, pero eras expulsado de la catedral. Si sólo uno concedía su conformidad, eras llevado a la sala de torturas, como fue mi primera experiencia. Y lo que nadie sabe es qué sucedía si los tres denegaban la petición... porque nadie lo había podido contar jamás. Sí, ...seguramente muchos pensaréis que el castigo sería la muerte, pero no, matar es piedad para esta oscura orden de clérigos, seguramente el castigo por osar adentrarse en la biblioteca sería mucho peor, os lo aseguro.
Había llegado la hora, la triada del Purgatorio me miraba con sus ojos vacíos de esperanza. Siguiendo la tradición, extraje de mi bolsa, un pequeño trozo de pizarra y una tiza. No se debía hablar en presencia de estas oscuras eminencias. Reconozco que mi mano temblaba levemente al escribir mi petición, me cuidaba, no sólo de no hacer ruido con el resbalar de la tiza, sino también mantener lo más silenciosa posible mi agitada respiración. El silencio era tal, que podía oírse levemente el acelerado bombear de mi corazón.
Quizás fueron unos segundos, pero a mí me parecieron años los que tardé en anotar mi petición, pero lo peor aún no había llegado. Guardé la tiza en mi bolsa con sumo cuidado y giré lentamente la pizarra para que pudieran leerla. La sensación era la misma que probablemente tendrías tú, lector, al tirar una moneda al aire sabiendo que si sale cruz serás torturado...como mal menor. Los nervios hicieron que mi visión se volviera borrosa y sintiera sudor brotando por todos los poros de mi cuerpo. Mi sien parecía que iba a estallar.
Recuerdo perfectamente el texto que puse en el fragmento de pizarra, entre otras cosas porque era la segunda vez que repetía las mismas palabras en la misma situación: DESEO ENTRAR A LA BIBLIOTECA. QUIERO CONSULTAR EL LIBRO “NIGROMANTIS” DE VAËRK PARA APRENDER A INVOCAR ALMAS DEL PASADO REMOTO.
El primer miembro de la triada, muy lentamente, dio un paso atrás, señal de que había denegado la petición. El segundo ejecutó exactamente la misma maniobra. Y finalmente, quien parecía ser el más importante de los tres, por el extraño amuleto que colgaba de su cuello, levantó su mano con sus dedos índice y anular alzados. Más tarde comprendí que me estaba diciendo que era la segunda vez que hacía una petición imposible. Si en la primera ocasión, este abad fue condescendiente y dio su voto a favor, mi osadía de insistir le hizo cambiar de opinión. Retrocedió un paso para unirse al resto de la triada del Purgatorio.
---
No existen palabras conocidas para describir el horror que como consecuencia tuvo mi insensatez. Tortura fue lo que sufrí en mi primera visita, y comparado con lo que me esperaba, aquello fue un agradable paseo por la orilla del río Bondar.
Ni uno sólo de mis huesos quedó sin quebrar. Desgarraron mis músculos, luxaron mis articulaciones y cortaron mis tendones. Todo con la malvada maestría para conseguir que mi vida no se extinguiese y me diera cuenta de todo lo que sucedía. Sabía por qué no me dejaban ciego, querían que viera todo lo que sucedía, y cuando intenté cerrar mis ojos, me cauterizaron mis párpados con un hierro candente para que se mantuvieran siempre abiertos. Mi cuerpo en aquel instante parecía cualquier cosa menos un ser humano. Pero aquello, no había hecho más que comenzar...
Me ataron con cadenas y golpearon salvajemente mi cabeza, siempre sin hacerme perder el sentido, y poco a poco iba perdiendo la memoria, la cordura y el recuerdo de quién era yo. Olvidé mi pasado, mi magia, mi experiencia, estaban destrozando mi capacidad de raciocinio. Empezaba a tener la sensación que experimentamos cuando uno se está quedando dormido, tenía la esperanza de en cualquier momento caer rendido y huir de la terrible vivencia. Pero lo tenían todo bien calculado, ni me iban a dejar descansar. Me lanzaron por un oscuro túnel que descendía hasta el inframundo. No sé cuanto tiempo caí, ni cuanto avancé, pero los continuos roces y golpes me mantenían despierto.
Aterricé en una oscura caverna subterránea. Y entonces apareció él. Había oído hablar de ellos, pero nunca me había encontrado de frente con un vampiro. Era alto de porte señorial, quizás en su vida mortal fue un noble. Me miró con sus ojos inyectados en sangre y se arrodilló ante mí. Me observó unos instantes, seguramente dudaba de qué ser tenía ante sus ojos. Y para mi sorpresa me preguntó: - Humano, ¿deseas morir o quieres vivir para clamar venganza por quien te ha hecho esto?. En cualquiera de los casos voy a saciar mi sed contigo, decide antes de que sea demasiado tarde y no pueda reprimir mis impulsos. Había oído que algunos vampiros son capaces de controlar su bestialidad manteniendo su parte más humana, y parecía que este no-muerto aún conservaba cierta capacidad de controlar su adicción a la sangre. Mi deseo no era de venganza, sólo deseaba terminar con el dolor. Quería morir, así que intenté decirle al vampiro que acabara con mi existencia... pero no pude. Los clérigos habían destrozado mis cuerdas vocales y no podía ejecutar ningún movimiento con mis cuerpo retorcido. Ni siquiera pestañear. Mi mente sólo pensaba: “mátame, mátame, mátame... la culpa no es de los clérigos sino mía por osado. ¡No quiero venganza!”... El vampiro miró directamente a mis ojos, creo que estas criaturas son capaces de leer el pensamiento, y de hecho me susurró: “Quieres morir, eh, bueno, veo que no hay venganza en tu mirada, sólo desesperación...” Parecía que todo iba a terminar por fin. Súbitamente se agachó sobre mi muñeca y desgarrándola con sus salvajes colmillos comenzó a brotar la poca sangre que me quedaba, momento en el que succionó compulsivamente mi arteria. Por fin, quedé inconsciente.
---
Desperté bruscamente, ¡ahora era yo el que bebía desenfrenadamente de la muñeca abierta del vampiro! Apartó su brazo privándome de beber más sangre, lamió su herida cerrándola al instante y me dijo despectivamente: ya es suficiente, no necesitas más. Tu nueva vida comienza ahora, ...Nocturnia.