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CAPÍTULO 3: "LA BÚSQUEDA DEL GUERRERO SAGRADO "

21-6-08: Navalperal de Pinares

Camino del puerto que podría conducirles a la Isla de la Nueva , la Hermandad del Dragón hizo un alto una desapacible noche. Durante la guardia, a Laquerkes se le reveló una visión en las llamas de la hoguera: el Libro de la Vida abría sus páginas para mostrarle una historia. Alertados los demás, pudieron también leer la historia de un Guerrero Sagrado, cuyo destino era liberar una aldea del maligno influjo de un ilusionista que vivía aprovechándose de la credulidad de los demás. Pero, aunque el Héroe poseía la fuerza necesaria en su corazón, su destino dictaba que si quería vencer la influencia maligna debía nacer sin conocer su verdadero potencial, y llevar una vida sencilla hasta que la verdad le fuese revelada. La tarea de la Hermandad del Dragón era encontrar a este héroe y probar su valía. El libro ígneo les mostró el nombre de la aldea, Coritus: pero, al llegar a la página donde se revelaba el nombre del guerrero, el libro se consumió al instante. Era también una prueba para la Hermandad , pues si no encontraban a la persona correcta, entonces el Ilusionista podría adueñarse de la aldea sin oposición...

De madrugada, se pusieron nuevamente en marcha, pero descubrieron que a las afueras del pueblo rondaban espíritus en pena, que les impedían el paso. Alessa, comprendiendo las palabras entretejidas en sus lamentos, declaró que eran víctimas del malvado manipulador, y que debían escuchar la historia de sus desgracias para que sus almas fuesen liberadas, y así fue. A la mañana siguiente, la Hermandad anunció su llegada a Coritus, y los lugareños, que ya habían oído hablar de algunas de las aventuras de los compañeros, los recibieron con calor. La Hermandad expuso su misión, y Cix, y Reknar, conocedores de la tradición caballeresca, propusieron que todos aquellos que lo desearan podían someterse a una serie de pruebas, cuya consecución revelaría quién de todos ellos guardaba al Guerrero Sagrado en su interior.

Los candidatos probaron su ingenio, su habilidad, su fortuna, su sabiduría, su fuerza y su piedad en un acto celebrado en la Plaza Mayor. Sin embargo, al finalizar todas las pruebas, se reveló no a uno, sino a dos guerreros capaces de vencer al Ilusionista: un generoso hombre de familia y una despierta mujer madura ya con nietos.

Todos estallaron en vítores, pero, aprovechando la sorpresa, el Ilusionista en persona apareció para dar un golpe letal a los dos héroes. Era el momento: Nocturnia les gritó que desterrasen el miedo de su corazón, y Degard les entregó un pergamino mágico: entonces, los Héroes pronunciaron juntos el conjuro contenido en él, y desterraron al Ilusionista para siempre.

Satisfecha, la Hermandad del Dragón siguió su camino...