Mucho tiempo ha pasado desde que se dieron lugar estos hechos, tanto que nadie cree que la leyenda tenga nada de cierto. Nadie, excepto un pequeño grupo de individuos que busca esa Isla para unirse a Niar y al ejército de caballeros de la lluvia. Anhelan un lugar donde reposar y curar sus torturadas almas. Ese lugar se llama la Isla de la Luna Nueva.
Cix “el destronado” comenzó la búsqueda, fue traicionado por sus propios hombres y exiliado de Cronia, su patria, por odio, envidia y codicia. Nada tenía ya sentido para él de su antigua vida. Se sentía identificado con el Niar, el rey maldito y deseaba unirse a él. Por ello comenzó a buscar la lluvia, siempre tras ella con la esperanza de encontrar la Isla.
A él se unió Reknar, “el abandonado”. Quien antes fue un valeroso arquero de la guardia real del Reino de Terias, ha pasado sus últimos años como mercenario, frecuentando posadas de mala muerte y tabernas de dudosa reputación buscando trabajo para malvivir. Mil flechas lanzó mientras era el mejor arquero del reino, todas certeras y precisas. Pero el oponerse a una sangrienta decisión de su rey, dominado por un misterioso mago, hizo que fuera desterrado. El dios de la lluvia se le apareció en un revelador sueño, y le mostró una meta como recompensa a su sentido de la justicia: La Isla de la Luna Nueva. Seguramente su encuentro con CIX no fue sólo por azar. Reknar quedó fascinado con la idea de encontrar el castillo de Nair.
Meses después, las tormentas llevaron a los dos hasta un siniestro y cenagoso pantano donde se encontraron a un individuo que luego averiguaron, se llamaba Degard, “el hechicero”. Yacía tumbado en el lodo con la mirada perdida, esperando ser consumido por el tiempo y las criaturas que poblaban el cenagal. Parte de su rostro estaba marcado por las negras raíces que trepaban buscando su boca con la intención de consumir su respiración para siempre. Cix y Reknar reanimaron y convencieron a Degard para que se uniera a ellos. El misterioso hechicero llegó a la conclusión de que para rendirse siempre había tiempo. Degard nunca explicó cual fue el motivo que le llevó a perder la ilusión por la vida, y quizás nunca lo haga. Una pequeña llama de ilusión se encendió en el alma del mago imaginando una nueva vida en la Isla de la Luna Nueva.
Tras varios años deambulando sin ningún resultado, llegaron a una tenebrosa isla, llamada “El Olvido”. Era el cementerio más grande del planeta, una inmensa extensión de tierra recubierta únicamente por tumbas y mausoleos de todo tipo. Allí yacían los restos de todos aquellos que cayeron en la última gran batalla que puso en pie de armas a todos los reinos y criaturas del mundo. Fue en este lugar donde no pasaron desapercibidos para un ser que les observaba desde la más profunda oscuridad. Alguien que decidió seguirles, ya que también estaba interesado en encontrar aquella famosa y legendaria Isla. Eran demasiados años los que había pasado en este depresivo lugar, y la inalcanzable muerte que tanto ansiaba, no le dejaba descansar. Tal vez en el castillo del legendario Niar pudiera encontrar ese reposo eterno. No fue hasta varios días después cuando de las sombras surgió una criatura de la noche, un vampiro que se presentó al grupo como Nocturnia. Les pidió unirse a ellos jurándoles que jamás les haría daño ni se alimentaría de ellos. Podría ayudarles a vivir en la oscuridad y bajo la negrura de las tormentas como nadie, ya que desde hacía cientos de años habían sido su hogar. Cix no lo dudó, en el grupo había sitio para todos aquellos que tuvieran su alma maltrecha, incluidos los seres oscuros.Fue de esta manera como se formó el grupo que comenzó la segunda búsqueda... tal vez tú también quieras unirte a ellos...
Si
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